ALOE VERA |
|---|
Tres son las acciones fundamentales del aloe que lo hacen aplicable en múltiples enfermedades: acción inmunoestimulante, cicatrizante y antiinflamatoria.
|
A continuación se indican 18 usos del Aloe que han sido confirmados por diversas investigaciones acompañados de la acción en la que probablemente se fundamentan.
USO EXTERNO:El aloe se utiliza en todo tipo de afecciones dérmicas, no solo como cosmético, sino también como antiséptico y cicatrizante, ya que con sus nutrientes naturales ayuda a la regeneración de las células de todas las capas de la piel. Sus características bactericidas y regeneradoras lo convierten en un buen remedio en caso de granos, abscesos y forúnculos. El aloe ha proporcionado excelentes resultados en el tratamiento de algunos tipos de herpes y puede reducir notablemente la duración del acné. Otras afecciones que pueden tratarse son: verrugas, sabañones, eczemas, psoriasis, dermatitis seborreica, pie de atleta, micosis, callosidades y picaduras de insectos. En las quemaduras parece que detiene en poco tiempo el proceso de necrosis dando paso a la regeneración de tejidos y a la cicatrización. Las cicatrices resultan mucho menos notorias y además el aloe restablece la sensibilidad perdida. Alivia con rápidez el dolor en golpes, esguinces, luxaciones, dolores musculares, artríticos y reumáticos y puede ser empleado también en pequeñas heridas, llagas, ulceraciones externas, escoriaciones y escaras por largas permanencias en cama. USO INTERNO:El aloe tiene una función reguladora de los distintos sistemas orgánicos: cardio-vascular, hepato-biliar, respiratorio, digestivo, excretor, inmunológico, urinario y reproductor. También ejerce un efecto beneficioso sobre articulaciones, tendones y músculos.Regula el ritmo cardíaco, disminuyendo los riesgos de infarto y otras cardiopatías igualmente graves. Es un eficaz broncodilatador que facilita la respiración y el intercambio gaseoso oxígeno/monóxido de carbono a nivel celular, por lo que resulta indicado en enfermedades crónicas y semi-crónicas, como alergias y bronquitis crónicas o espasmódicas. Los efectos analgésicos, antiinflamatorios y antivirales del aloe lo hacen recomendable en afecciones bucales o laríngeas: anginas, afonía, resfriados, gripes comunes y dolores dentales. La mayoría de las dolencias estomacales, crónicas u ocasionales, pueden prevenirse mediante una dosis regular de aloe: acidosis crónica, digestión lenta, pesadez, úlceras estomacales o duodenales, etc. Sus propiedades bactericidas y antisépticas lo hacen particularmente indicado para las hemorroides, mientras que sus virtudes antiinflamatorias y analgésicas disminuyen el dolor y la congestión. Puede ser utilizado en enfermedades crónicas de las articulaciones como reuma, artritis, artrosis aunque los resultados se manifiestan tras varios meses de tratamiento y frente a luxaciones, dislocaciones, tendinitis, esguinces y afeciones musculares. Es de destacar el papel que ejerce el aloe en las enfermedades autoinmunes en las que se produce un ataque contra los propios tejidos del cuerpo, por lo que su efecto inmunoestimulante es considerado muy importante en este caso. Las investigaciones sobre el SIDA, aunque interesantes, están todavía en sus comienzos y en el caso del cáncer, algunos artículos parecen poner de manifiesto que el aloe puede ser efectivo en animales. Sin embargo, la posibilidad de extrapolar estos resultados a humanos es dudosa. |